Una señora sube a un avion, y al ver los asientos de primera clase, se dirige hacia uno de ellos.
Prestamente una de la azafatas se acerca para pedirle q la deje verificar su pasaje.
La señora se lo entrega y la azafata le dice q su pasaje es de clase económica y q debe cambiar de asiento.
La mujer le responde: - soy gallega, linda y hasta nueva york no me levanto.
La azafata insiste en explicarle y la mujer sin señas de no entender, le sigue contestando lo mismo.
La azafata sin animo de discutir le avisa a su supervisora q tiene un problema, a lo q la misma acude.
La misma explicación y la misma respuesta: - soy gallega, linda y hasta nueva york no me levanto.
La supervisora le avisa al copiloto del problema y le pide q las ayude a solucionarlo.
El copiloto va, explica y escucha: - soy gallega, linda y hasta nueva york no me levanto.
Todos azorados se miran sin ya saber q hacer, hasta q el copiloto vuelve a su lugar y le cuenta al capitán.
El capitán lo mira de reojo y le dice: - yo tengo una novia gallega, enseguida lo arreglo.
Se dirige a la señora, le pide el pasaje, lo observa y le dice algo al oído.
Inmediatamente la mujer lo mira, lo abraza, lo besa, junta sus cosas, se levanta y se va a su sitio, pasando por el medio de todos los boquiabiertos auxiliares de abordo.
Sin demostrar demasiada importancia al hecho, el capitán se vuelve a la cabina, cuando justo antes de entrar uno de los comisarios de abordo lo llama para preguntarle q fue lo q paso?.
- Con la señora? Le dije q esos asientos no iban a nueva york.
domingo, 30 de noviembre de 2008
lunes, 21 de abril de 2008
La mentira primal
La madre del feminismo moderno Simone de Beauvoir, no tuvo hijos, y sostenìa q no era necesario tenerlos para sentir y saber lo q necesitan las mujeres (pretenciosa, no ?); pero era Simone de Beauvoir!!!, nada menos, la que decìa eso.
Hoy cualquier madre analfabeta, sabe que es una tremenda pelotudez. Pero en esa època no habia quien le discutiera a Simone.
El capitalismo, de reflejos rapidìsimos para ver donde hay plusvalìa, viò el filòn y se dedicò a fogonearlo. Y aqui estamos: boxeadoras, futbolistas, putarracas e infelices.
En su època el ùnico que le discutìa las cosas al nivel q ella las expresaba, era Jean Paul. El resto, simples mortales, a mirar y aprender.
Emil
Hoy cualquier madre analfabeta, sabe que es una tremenda pelotudez. Pero en esa època no habia quien le discutiera a Simone.
El capitalismo, de reflejos rapidìsimos para ver donde hay plusvalìa, viò el filòn y se dedicò a fogonearlo. Y aqui estamos: boxeadoras, futbolistas, putarracas e infelices.
En su època el ùnico que le discutìa las cosas al nivel q ella las expresaba, era Jean Paul. El resto, simples mortales, a mirar y aprender.
Emil
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